fbpx

La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia conoció el caso en el que una esposa demandaba a Seguros de Vida Colpatria SA buscando el reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes tras el asesinato de su esposo, quien trabajaba como conductor de servicio público. La controversia se centró en si el ataque con arma de fuego que resultó en la muerte del conductor debía considerarse como un accidente de trabajo o como un evento de origen común.

La demandada sostenía que el ataque no se podía clasificar como un accidente de trabajo, argumentando que se trataba de un evento de origen común y que, por lo tanto, no debería estar sujeto a las implicaciones laborales y de seguridad social correspondientes.

La Corte Suprema de Justicia, al analizar detenidamente el expediente, llegó a la conclusión de que el conductor había sido baleado mientras realizaba sus labores laborales. La crucial distinción radicaba en que el ataque se produjo mientras ejecutaba órdenes y desempeñaba sus funciones habituales como conductor de una buseta. Además, no se presentaron pruebas que indicaran que su muerte estaba relacionada con circunstancias personales ajenas a su actividad laboral.

La jurisprudencia citada por la Corte estableció que la responsabilidad del empleador frente a los infortunios laborales es objetiva. Esto significa que, independientemente de si el daño es causado por el propio empleador, por un tercero o por circunstancias imprevistas, la responsabilidad persiste si el suceso ocurre dentro del ámbito laboral o está vinculado a la prestación del servicio.

La Sala de Casación Laboral destacó que la pérdida de la vida del trabajador en circunstancias que involucraban la órbita de subordinación de su empleador no excluía la calificación del incidente como accidente de trabajo. Afirmó que la relación de causalidad no se rompía por el hecho de que un tercero fuera el autor del acto violento, ya que la muerte ocurrió mientras el trabajador estaba desempeñando sus funciones laborales.

En resumen, la Corte Suprema determinó que la muerte del conductor debía considerarse como un accidente de trabajo y, por ende, la responsabilidad del empleador persistía. Esta decisión reafirmó la jurisprudencia existente sobre la responsabilidad objetiva del empleador en casos de infortunios laborales, subrayando la importancia de la relación entre el suceso y la actividad laboral para establecer la calificación de accidente de trabajo.

WhatsApp chat